La Naturaleza séptuple del hombre
¿Quiénes somos realmente?
Para la Teosofía Original, el ser humano es mucho más que su cuerpo físico. H. P. Blavatsky y las enseñanzas de los Maestros presentan una constitución formada por siete principios, divididos en dos grandes grupos: la Tríada Superior, formada por Ātma, Buddhi y Manas, y el Cuaternario Inferior, compuesto por Kāma, Prāṇa, Liṅga Śarīra y Sthūla Śarīra.
Estos siete principios permiten comprender la relación entre nuestro Ser espiritual, nuestra mente, nuestra personalidad y nuestra existencia física.
7. ĀTMA: la Parte Divina
Ātma o Ātman es el principio más elevado. Es el Espíritu eterno, el Ser Divino y la realidad más profunda del ser humano.
No pertenece individualmente a ninguna persona. No existe un «mi Ātman» separado de un «tu Ātman», porque, según esta enseñanza, el Espíritu es universal y uno.
Por ello, Ātma no nace ni muere, ni está sometido al Karma. No es la personalidad que actualmente creemos ser, sino aquello que constituye nuestra naturaleza espiritual más profunda.
6. BUDDHI: la Parte Espiritual
Buddhi es el segundo principio y constituye el vehículo espiritual de Ātma, a través del cual irradia su luz.
La Teosofía Original no identifica Buddhi simplemente con la intuición. Más bien, la intuición espiritual aparece cuando Manas se aproxima a Buddhi y se orienta hacia lo superior.
Ātma y Buddhi constituyen conjuntamente la Mónada, expresión utilizada para señalar esta unidad de los dos principios superiores.
5. MANAS: la Parte Intelectual
Manas es la mente, el Pensador y el principio de conciencia individual. Es también el Ego reencarnante, la individualidad que atraviesa sucesivas existencias.
Aquí encontramos uno de los conceptos fundamentales de la Teosofía: la mente no es el cerebro. El cerebro es un órgano físico; Manas es el principio mental que utiliza ese instrumento durante la encarnación.
Manas posee una naturaleza dual. El Manas Superior se dirige hacia la verdad, la bondad, la espiritualidad, el conocimiento y la compasión. El Manas Inferior, en cambio, se vincula con Kāma, los deseos y las tendencias egoístas.
Por eso, la mente constituye el gran campo de batalla de la existencia humana: debemos decidir constantemente hacia dónde dirigir nuestra conciencia.
4. KĀMA: la Parte Pasional
Kāma significa «deseo» en sánscrito. Es el centro de las pasiones, deseos, impulsos y tendencias sensuales.
Durante la vida, Kāma forma parte de nuestra naturaleza personal. Después de la muerte, según la concepción teosófica, constituye Kāma-Rūpa, la «forma de deseo», relacionada con Kāma-Loka.
La intensidad y duración de estas tendencias dependerían de la naturaleza de los deseos cultivados durante la vida.
3. PRĀṆA: la Parte Vital
Prāṇa es la fuerza vital que mantiene activo el organismo. Es la energía o principio de vida que anima el cuerpo físico.
Mientras Prāṇa permanece activo, existe vida física. Cuando deja de fluir, el cuerpo ya no puede continuar funcionando.
Prāṇa conecta así la existencia física con los restantes componentes de la constitución humana.
2. LIṄGA ŚARĪRA: la Parte Astral
Liṅga Śarīra es descrito como el «doble» sutil del cuerpo físico: el molde sobre el cual se organiza el organismo denso.
En el esquema presentado por la Teosofía, constituye además el vehículo a través del cual Prāṇa se relaciona con el cuerpo físico.
El término «astral» no debe confundirse necesariamente con las numerosas interpretaciones modernas de la proyección astral. En este contexto teosófico se refiere a una dimensión sutil o interna de la constitución humana.
1. STHŪLA ŚARĪRA: la Parte Física
Finalmente encontramos Sthūla Śarīra, el cuerpo físico denso.
La enseñanza distingue este cuerpo de los principios propiamente dichos: el organismo físico es fundamentalmente el vehículo mediante el cual los demás principios se expresan durante la encarnación.
Esta perspectiva modifica radicalmente nuestra identificación habitual con el cuerpo. El cuerpo pertenece a la personalidad de una determinada existencia, mientras que la individualidad espiritual permanece a través de la evolución.
Una constitución mucho más profunda
Los siete principios ofrecen, por tanto, una visión jerárquica del ser humano: desde el cuerpo físico hasta Ātma, el Espíritu universal.
La enseñanza fundamental es que no somos únicamente nuestra personalidad, nuestros deseos, nuestro cuerpo o incluso nuestra mente. En lo más profundo existe una naturaleza espiritual que trasciende la existencia individual.
Comprender esta constitución es también comprender la enseñanza teosófica sobre la evolución, el Karma y la Reencarnación. La vida humana adquiere así un significado más amplio: es una etapa dentro de un proceso evolutivo en el que Manas, el alma humana, debe aprender a orientarse hacia la luz espiritual.
Las personalidades son muchas; el Espíritu es Uno.
Anónimo.