Manas: el misterio de la Mente
Introducción
¿Qué es la mente? Esta pregunta ha desconcertado a la humanidad durante milenios. Abordamos este post desde la psicología esotérica oriental. Según H. P. Blavatsky y William Quan Judge, la mente no es un producto del cerebro. Es una entidad inmortal que reencarna y hace de puente entre lo divino y lo personal.
Mente y cerebro no son lo mismo.
Una tesis central teosófica: el cerebro es solo un vehículo material temporal, mientras que la mente es metafísica y continúa tras la muerte. Critica la tendencia occidental a ver la conciencia como un subproducto del movimiento molecular. Manas, palabra sánscrita de la que derivaría "Hombre", define al ser humano como pensador por esencia.
Los siete principios.
Para situar la mente, repasamos la naturaleza séptuple del ser humano. La Tríada Superior (Atma, Buddhi y Manas) es permanente. El Cuaternario Inferior (Kama, Prana, cuerpo astral y cuerpo físico) dura una sola vida. Atma y Buddhi forman la Mónada, el Ser Universal. Los cuatro inferiores forman el yo personal. Manas, en medio, es el yo individual.
Una elección permanente.
Manas es dual. Puede ascender hacia Buddhi y la espiritualidad, o descender hacia Kama y la sensualidad, pero no ambas cosas a la vez. Esa decisión libre y responsable determina su destino kármico . Mente, alma y Ego se presentan como sinónimos: la individualidad permanente que reencarna, frente a la personalidad cambiante de cada vida.
Identidad y memoria.
Siguiendo a Judge, él sostiene que el sentimiento de "yo soy yo" no puede explicarse solo por el cerebro ni por la memoria. Muchas personas recuerdan poco y aun así sienten su identidad intacta. Para la Teosofía, esa continuidad procede del alma inmortal, que almacena los pensamientos y valores de todas las vidas.
Origen de la mente humana.
La Doctrina Secreta sobre la antropogénesis, afirma que los animales poseen la misma Mónada, pero no autoconciencia. Según esta doctrina, la humanidad "sin mente" recibió Manas de los Manasaputras o Ángeles Solares, seres de ciclos evolutivos anteriores. Cada Ego humano sería uno de ellos, "caído" en la materia por ley kármica y no por castigo divino.
Manas Superior e Inferior.
Blavatsky distingue el Manas Superior (Nous, lo noético), que no actúa directamente en el plano físico, del Kama-Manas o Manas Inferior (Psique), la mente racional y terrenal atada al deseo. Ese reflejo imperfecto es la personalidad. La intuición, los presentimientos y la voz de la conciencia serían contactos ocasionales entre ambos. El "ser de luz" de las experiencias cercanas a la muerte sería el propio Ego Superior, no un ángel de la guarda.
Genio e inteligencia.
El genio no sería herencia ciega, sino acumulación de experiencia de vidas pasadas. Todos los Egos son iguales en esencia. Las diferencias de inteligencia dependen de la calidad del "instrumento" físico y del karma. Blavatsky usa la imagen del violinista y el violín: un gran artista no puede sacar armonía de un instrumento defectuoso.
La Teosofía considera que vivimos en la sub-raza "manásica" de la Quinta Raza Raíz, por lo que descuidar el desarrollo de la mente sería ir contra la marea evolutiva. Recomienda el estudio meditativo de la Teosofía como una forma de Jnana Yoga.
